Reflexión sobre la evaluación de la educación

Los cambios experimentados por la educación en las últimas décadas han dado origen a su heterogeneidad y masificación actuales, haciendo más complejos los sistemas de educación. Esto ha resentido la calidad y transparencia de sus actividades, afectando la confianza social en sus resultados, lo que ha llevado a la necesidad de instaurar procedimientos que garanticen dicha calidad y resguarden la fe pública.

Una de las preocupaciones fundamentales de la mayor parte de los educadores en Panamá, parece ser hoy el mantenimiento, mejoramiento y garantía de la calidad de la educación, haciéndose ingentes esfuerzos por lograr su adecuada definición, medición y evaluación. Ello se está haciendo mediante la incorporación de sistemas reconocidos de evaluación y acreditación institucional, los que se espera contribuirán al mejoramiento de la eficacia y eficiencia académicas de las escuelas, colegios y universidades.

La calidad es, actualmente, el problema central de la educación en Panamá y supone la consideración de la teoría y  de la evaluación, como uno de los elementos básicos para asegurarla. La evaluación no es una moda pasajera de la política de desarrollo institucional y científico, sino una herramienta de planificación y política estatal, que se estima será permanente.

Si antes la educación en general entregaba resultados a la sociedad sin mayor exigencia de ésta, es ahora cuando mediante la práctica evaluativa se pide mayor rigor y juicio autocrítico en lo que se informa; si antes se concebía a la educación como una inversión social y los gobiernos en Panamá, otorgaban en muchas ocasiones un cheque en blanco para financiar los propósitos de las instituciones, cualesquiera que estos fueran, ahora en el contexto de la crisis por la pandemia mundial, la sociedad y las propias instituciones educativas, requieren saber mediante la evaluación, qué fortalezas y debilidades se tienen y en consecuencia qué destinos tendrán los recursos.

Además la evaluación es necesaria para eliminar viejos rezagos, vicios y despropósitos en el sistema educativo panameño, como también para conquistar nuevos logros y consolidar aciertos institucionales que podrían deteriorarse, por la necesidad de anticiparse a retos futuros y adecuarse a los cambios vertiginosos que imprime la integración hemisférica. Se considera que la evaluación permitirá realizar un seguimiento más fino sobre las actuales políticas  de educación y asegurar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes.

Por: Dr. Juan Castillo

Las opiniones publicadas son responsabilidad del autor. No necesariamente del gremio.

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