El presupuesto 2021 no alcanza para reformar el Sistema Educativo en Panamá (Opinión)

La República de Panamá registró un acelerado crecimiento económico hasta el año 2020. Como resultado de la pandemia desatada por el coronavirus SARS-Co-V2 y la grave enfermedad que produce, el COVID-19 el año 2020 registrará un crecimiento económico negativo.

Este crecimiento económico no se ha traducido en desarrollo por la enorme desigualdad social que existe en Panamá. Más de un 90% de las ganancias obtenidas por Panamá han ido a parar a las manos de la oligarquía que controla el poder político, económico y social de este país.

En la escala social de Panamá, la educación ayuda como un medio para ascender en ella, sobre todo la Educación Superior. Esto significa que se pueden obtener mejores ingresos pero por otras razones no te puedes incorporar a la oligarquía.

Panamá tiene la fama de tener uno de los peores sistemas educativos del mundo. El mismo ofrece a los educandos unos currículos obsoletos que ayudan a reproducir la desigualdad social.

Existen graves problemas en la educación en las zonas urbanas, que se multiplican en la Zona Rural y sobre todo en las Comarcas Indígenas.

En las zonas rurales existen las escuelas-ranchos y muchas de ella son multigrados. Es muy difícil reclutar excelentes maestros para que enseñen en el campo, sobre todo si es muy retirado de la ciudad. En ese caso, los maestros tienen que permanecer en las comunidades donde trabajan. Otra consideración es que a los maestros se les paga un sueldo exiguo que apena les da para vivir en condiciones más o menos bien. 

En las Comarcas Indígenas se agrava la situación ya que los maestros tienen que ser bilingües para poderse comunicar con los alumnos. Además tienen que luchar contra las fuerzas de culturas milenarias que imponen cierto tipo de conocimiento y supersticiones que son difíciles de manejar. 

Por otra parte, tanto en los campos como en las Comarcas Indígenas, los padres interrumpen la educación de sus hijos porque éstos tienen que trabajar desde temprana edad.

Al Ministerio de Educación de Panamá, el gobierno le asigna muy poco presupuesto. Se necesitará un alza sustancial en el mismo para mejorar la situación de este ministerio en particular. Por la cantidad asignada parece que la educación no es un valor fundamental en la sociedad panameña.

La oligarquía envía sus hijos a estudiar en excelentes colegios privados, mientras que los pobres se educan en ese inoperante sistema educativo.

Tengo dudas sobre si el problema de la educación en Panamá podrá resolverse con una “reforma educativa.” A mi juicio hará falta una “revolución educativa” para actualizar la educación en esta república centroamericana.

El Ministerio de Educación tendrá que adquirir nuevos textos y tecnología computadorizada para todos los estudiantes del sistema. Será un imperativo lograr que un “ejército de maestros” se actualice en los conocimientos de la materia que enseñan. Ésto puede lograrse reenviándolos a la Universidad o creando un organismo dentro del ministerio que se encargue de esa tarea.

Un aspecto que requiere atención inmediata es la educación vocacional, técnica y agrícola. Muchas veces los empresarios panameños reclutan personal extranjero para plazas donde aducen que no existe personal cualificado para ellas. La educación agrícola deberá proporcionarles a los alumnos, nuevas y más eficaces técnicas de cultivo.

Los panameños requieren una buena educación. El estado tiene todos los recursos para brindársela. Es hora de proceder.

Dr. Carlos Pérez Morales. Docente Jubilado

Las opiniones publicadas son responsabilidad del autor. No necesariamente del gremio.


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