Análisis. La pandemia agravó los problemas de cobertura, deserción y calidad de la educación

Primera parte:
COBERTURA Y DESERCIÓN
LA PANDEMIA Y LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES
QUE NO ESTÁN EN LA ESCUELA

Antes de referirnos al grave impacto de la pandemia sobre el funcionamiento de la educación nacional, es imprescindible recordar que ese impacto estaba también determinado por las condiciones previas en que se encontraba el sistema educativo y que, como ya hemos señalado en otros documentos, podía ser considerado como crítico. En efecto, fueron las debilidades cónicas del sistema, las que determinaron el grado de vulnerabilidad ante la pandemia. Otras condiciones sociales e institucionales del país también afectaron el potencial de resiliencia del sector educativo, como lo han sido las condiciones socioeconómicas de los hogares, el atraso en la construcción de sistemas articulados de información, el estancamiento en el crecimiento de la infraestructura de salud, los enormes vacíos en la cobertura territorial de las comunicaciones (en el sentido moderno del concepto) y un largo etc., al que sintetizando, podríamos llamar “falta e inequidad en el desarrollo”.

Entre las debilidades que ya traía el sistema, estaban las de cobertura y acceso, los indicadores de flujo y de calidad.

Cobertura:

Ya hemos caracterizado en muchas ocasiones la crisis de la educación nacional y también hemos expresado que uno de los elementos de esta crisis es el problema de cobertura y el acceso.

En el año  2019 la población de 4 a 17 años (población en edad escolar) ,estimada en el país, era de  1,021,426. Sin embargo, la matrícula combinada de los sectores oficial y partícular fue de 905,065 estudiantes, incluyendo a  estudiantes matriculados con mayor o menor edad a la establecida como edad escolar. 

Tomando en cuenta el dato de estudiantes matriculados por encima de la edad escolar, en 2019, habrían como mínimo, unos 116,361 niños y adolescentes que no están insertados en el sistema educativo oficial. A esta cifra habría que agregar los que desertaron entre el inicio del año escolar y julio de 2019 los cuales fueron 14,023. 

Analizando estas cifras por nivel, y tomando en cuenta los datos antes proporcionados de  estudiantes que fueron matriculados por debajo o por encima de la edad, por lo menos 46,804 niños de 4 y 5 años no se matricularon en 2019  (31.65%),con lo que aún no se cumplen las expectativas de cobertura en ese nivel, establecidas desde hace 25 años.

En el nivel primario, todavía el 10% de los niños en edad escolar para este nivel, no están matriculados(tasa neta de escolarización).

En 2019 por lo menos 22,313 niños y adolescentes que debían estar en Premedia, no lo están (10.24% de la población entre 12 y 14 años); en tanto que  77,769 adolescentes y jóvenes que debían estar en el nivel de media, tampoco están incertados en sistema (35.99% de los jóvenes de entre 15 y 17 años); continuando así la crisis de cobertura que no acabamos o ni siquiera empezamos a resolver.

LA LLEGADA DE LA PANDEMIA

Entonces llega la pandemia en este año 2020 iniciándose apenas el año escolar.

Según estimaciones la población en edad escolar (4 a 17 años) debe alcanzar los 1,024,103 niños y adolescentes. 

Sin embargo un artículo de prensa emanado del MEDUCA el domingo 11 de octubre de 2020 informa que

“el 82% de los estudiantes matriculados en los centros educativos del país están recibiendo sus clases a través de las distintas plataformas digitales y la atención semi presencial en áreas de difícil acceso.”  

En el párrafo siguiente, la misma fuente, provee números más específicos

” El seguimiento y monitoreo realizado al cierre del primer trimestre del año lectivo 2020 indican que unos 547,676 estudiantes continúan sus estudios a través de la modalidad de educación a distancia. “

Como puede verse, al analizar la relación de estos números simples, podemos concluir que del total de niños que deberían estar en las escuelas (la población en edad escolar) hay 476,427 que no lo están. Ellos representan el 46.5% de la población estudiantil del Sistema Educativo Panameño. Así pues, casi uno de cada dos niños y adolescentes que debían estar recibiendo educación formal en las escuelas, en octubre de 2020, no lo están. 

Sin embargo, el Estado se ha conformado con establecer la relación entre los niños que estaban matriculados al principio del año (antes de la pandemia) y los que se han mantenido conectados al finalizar el primer trimestre de 2020. Así, aunque la cifra de deserción intraanual es extraordinariamente alta -datos que no ocultan  las autoridades del MEDUCA- la cifra de niños y adolescentes que no están en la escuela debiendo estarlo, es escandalosamente mucho más alta. Y al final, esa es la verdadera dimensión del problema de cobertura y eso que el registro de matriculados aún conectados incluye estudiantes por encima y por debajo de la edad escolar. 

Como también podemos apreciar, al final del primer trimestre -en octubre de este año- hay 357,389 estudiantes menos que los que había en 2019. Concluyendo así, que la presencia estudiantil en el Sistema Educativo a distancia es 39.5% menor que la del sistema presencial del año pasado.  

Euclides Méndez

Observatorio Nacional de Educación de AEVE

Prof. Luis Arturo Sánchez Hernández

Asociación de Educadores Veragüenses AEVE

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